• Claudia

Christopher Robin: un reencuentro inolvidable



Hace unos días estoy con descanso médico. Lo que inicialmente era tendinitis en la mano izquierda se juntó con la ya vieja conocida cervicalgia ¿por qué vieja conocida? Desde hace varios años aparece cuando mi cuerpo pide una pausa y yo no se la doy y me obliga a parar. Me obliga a desconectarme de la oficina (lo más que puedo), a bajar la guardia, a no estar siempre en estado de alerta esperando la siguiente emergencia que hay que atender (no, no soy médico pero en mi trabajo de verdad que pasa de todo) y enfocarme en lo más importante: yo y mi familia. La mayoría del tiempo tengo puesta esta capa invisible de “superwoman” que puede con todo y contra todos pero muchas veces “superwoman” necesita que cuiden de ella también y de verdad estoy lejos de ser superwoman y tampoco quiero serlo.


Hoy amanecí mucho mejor así que me animé a ir al cine ya que no voy hace meses y sabía que me haría bien. Lo que no sabía era que mientras veía “Christopher Robin, un reencuentro inolvidable” iba a ser imposible no llorar durante varias escenas de la película. Christopher Robin creció, la vida lo golpeó (mucho) y olvidó que “Lo mejor que hay que hacer, a veces, es nada". Es en ese “nada” que encontramos los mejores momentos para disfrutar de los que amamos y de lo que amamos. En ese ”nada” aprendemos a disfrutar de este hermoso camino que es la vida, con sus altos y sus bajos, pero en los que siempre tenemos a nuestros seres queridos para apoyarnos y acompañarnos. Si bien esta es una película para niños, pero no tan pequeños, creo que está dirigida más para nosotros los adultos que en algún momento nos hemos enfocado en el trabajo y sus preocupaciones y nos hemos olvidado de disfrutar de lo que es realmente importante ❤️. Realmente se las recomiendo!


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